Mi Casa Ya, una oportunidad para los hogares de Norte de Santander

    El 62,5% de los hogares en el departamento no son propietarios de vivienda, de los cuales el 92% tiene ingresos por debajo de los cuatro salarios mínimos, es decir, son potenciales beneficiarios del programa de vivienda social Mi Casa Ya.

    Cúcuta, febrero 28 de 2017

    En el marco de la Asamblea Anual de Afiliados de Camacol Cúcuta y Nororiente, que se llevó a cabo en la capital de Norte de Santander, quedó en evidencia el impacto positivo que tiene la construcción de edificaciones en términos económicos, las oportunidades que se pueden generar con un mayor impulso al sector y el potencial que existe para el programa que promueve el Gobierno Nacional para la adquisición de vivienda nueva en el segmento de hogares que tienen ingresos menores a los cuatro salarios mínimos: Mi Casa Ya. 

    De acuerdo con las cifras del DANE, el año pasado en Norte de Santander el valor agregado del sector edificador fue de $1 billón, representando el 7.6% del PIB total en la región; la cartera hipotecaria ascendió a $896.000 millones y los desembolsos presentaron un crecimiento del 2.2%. Además, el número de ocupados en el sector asciende a 353.000 personas, eso es un 3% más que hace cinco años. 

    “La incidencia de la actividad edificadora en la economía de la región es evidente, por ello es importante seguir generando las condiciones para la inversión, a través de la habilitación de suelo y garantizando la estabilidad jurídica para los empresarios”, dijo la Presidente Ejecutiva de Camacol, Sandra Forero Ramírez, en la Asamblea en la que participó también la ministra de Vivienda, Ciudad y Territorio, Elsa Noguera De La Espriella, quien aprovechó el espacio para comprometer a los constructores a impulsar el programa de vivienda social Mi Casa Ya.

    De acuerdo con las estimaciones de Camacol, la dinámica regional durante 2017 espera 5.000 unidades de vivienda lanzadas, 478.000 metros cuadrados licenciados para vivienda y 142.000 metros para destinos no residenciales, una inversión por parte de los hogares de $420.000 millones en vivienda nueva, la generación de 4.000 nuevos puestos de trabajo en el sector y un importante impulso a la industria que involucraría la demanda de cerca de 393.000 toneladas de cemento. 

    “La proyección es positiva en el departamento teniendo en cuenta la oportunidad que tienen los hogares con los programas de vivienda que promueve el Gobierno Nacional y la disposición que tienen los empresarios para apostarle a la región, lo que seguramente se traducirá en generación de empleo y mayor valor agregado”, concluye Sandra Forero Ramírez.