Productividad

El sector de la construcción se encuentra en un proceso constante de evolución de cara a reducir una brecha explícita de productividad que existe frente a otros sectores de la economía, Esta es una problemática ampliamente discutida en estudios del McKinsey & Company y el Foro Económico Mundial, que plantean toda una ventana de oportunidades siguiendo las mejores prácticas, tanto de la industria de la construcción a nivel mundial, como de otras industrias referentes.

 

LA ECUACIÓN DE PRODUCTIVIDAD DEL SECTOR

 

 

El reto de la mejora de la productividad debe partir de garantizar unas bases sólidas de seguridad jurídica y estabilidad regulatoria que fomenten un ambiente propicio para desarrollo de proyectos, las debilidades de este componente le generan pérdidas al sector por 2.7 Billones de pesos al año.

El siguiente problema prioritario para Camacol es la formación de mano de obra, pues la creación de capacidades es ampliamente aceptada como camino explícito para el aumento del valor agregado por hora de los trabajadores del sector, así como una condición habilitante para la sofisticación de los procesos productivos del sector.

Desde Camacol también conocemos que la brecha de productividad existe bajo un contexto de industria altamente fragmentada, con más del 33% del valor agregado del sector generado en subcontratistas de obra, por lo cual el reto implica garantizar estrategias inclusivas para empresas de diferentes tamaños que promuevan una articulación efectiva entre eslabones de la cadena, todo bajo un respaldo de un gobierno corporativo sólido que aumente la resiliencia de las organizaciones en el tiempo.

Iniciativas como el BIM FÓRUM COLOMBIA son la propuesta del gremio para aprovechar la ventana de oportunidad en torno a la transformación de procesos a través del uso de nuevas tecnologías, pues existe evidencia de que implementando mejores prácticas a nivel mundial es posible alcanzar hasta un 15% de aumento de la productividad. Building Information Modeling es una de estas buenas prácticas que, además de promover una mejor previsión de riesgos gracias a una mayor cantidad de información durante todo el ciclo de vida del proyecto, resulta una tecnología habilitante para el desarrollo de otras buenas prácticas como la impresión 3D y sistemas de producción similares a los de la manufactura para edificaciones. El uso de nuevas tecnologías tiene el potencial de aumentar el valor agregado del sector en 4 billones de pesos al año.