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Orinoquía: oportunidad estratégica para el crecimiento de Colombia

Orinoquía: oportunidad estratégica para el crecimiento de Colombia

Edición 109 |
  • Más allá de la apuesta regional, se destacó la importancia de la Orinoquía para el país y cómo la región tiene la capacidad de convertirse en un motor clave para la agroindustria colombiana.

Otro de los temas que ocupó la agenda del encuentro ‘Por una Colombia en crecimiento’ fue la Orinoquía y su potencial como nueva frontera agroindustrial del país. Rafael Puyana, investigador de Fedesarrollo, señaló que “es una región con un enorme potencial inexplotado”, y agregó que “el éxito de Mato Grosso, en Brasil, es referente y demuestra los beneficios de décadas de esfuerzos”.

Puyana citó un estudio de Fedesarrollo que dejó varios hallazgos sobre el PIB de la Orinoquía y el desarrollo de la Altillanura: “En Vichada este indicador crecería a un ritmo del 10,4% en promedio anual al 2045, mientras que el del Meta sería del 7,2%. Impulsar la región no solo es una iniciativa de desarrollo local, sino una iniciativa de país, donde el trabajo de los sectores público y privado son determinantes”.

Según el estudio, Colombia podría desarrollar 2 millones de hectáreas adicionales en la región y aumentar en 20% el PIB agropecuario nacional hacia 2045 si logra remover barreras relacionadas con los marcos normativos de terrenos baldíos y en el régimen de restitución de tierras; infraestructura de vías primarias; acceso a insumos críticos; seguridad jurídica y financiamiento. Según el análisis, el impacto económico acumulado de esta transformación podría superar los $800 billones y permitiría generar hasta 54 mil empleos anuales. 

Frente a este tema, afirmó que la Orinoquía no se debe ver únicamente como una apuesta regional, sino como una oportunidad estratégica para el desarrollo económico de Colombia. Hoy el país enfrenta un déficit comercial en granos superior a 7 millones de toneladas anuales, mientras la región tiene capacidad para ampliar la producción de alimentos, proteínas, energía y agroindustria. Desarrollar la Orinoquía implica diversificar la canasta productiva del país y acelerar una agenda de inversión, infraestructura, innovación y articulación público-privada.

Impacto sobre la economía nacional

Puyana agregó que hacia 2045, el PIB nacional podría ser 8% más alto si se impulsa el desarrollo de la Orinoquía. Incluso, el impacto social también sería significativo: se generarían 54.000 empleos anuales; habría mayor inclusión productiva; y se fortalecerían las economías regionales. Una demostración de que desarrollo de la Orinoquía debe asumirse como un verdadero proyecto de país.

Y aunque hay estrategias trazadas, también existen otras variables que se necesitan para el desarrollo, entre ellas, seguridad jurídica de la tierra (marco normativo sobre terrenos baldíos y el régimen de restitución de tierras); infraestructura (existe un rezago importante en infraestructura de transporte y vías primarias y secundarias); además, se requiere no solo inversión pública, sino también esquemas de concesiones y Alianzas Público-Privadas (APP), entre otras.

Finalmente se llevó a cabo un panel moderado por Clara Leticia Serrano, directora Ejecutiva de Prorinoquia, en el cual Gabriel Jaramillo, productor en la Orinoquía, coincidió con Puyana sobre el potencial de la región: “Necesitamos crecer, esto no es una alternativa, y debemos trabajar para lograrlo”, afirmó Jaramillo, quien concluyó que en el proceso es clave diferenciar proyecto de Estado de un proyecto de Gobierno. “El primero necesita de la complicidad de la sociedad, y esta complicidad es muy potente porque implica controlar, pero aportar y hacer, mientras que al Gobierno le corresponde impulsar políticas públicas, pero de manera responsable”.