Ciudad sostenible

Con VIS 5.0, Colombia le apuesta a la Vivienda Integral Sostenible

Edición 109 |
  • En medio de la transformación global, Colombia está recorriendo una ruta propia hacia la sostenibilidad en el sector constructor. Muestra de ello es VIS 5.0, una propuesta para consolidar el concepto de Vivienda Integral Sostenible que trasciende la vivienda y fortalece el entorno urbano.

Por: Daniela Márquez, coordinadora, y Nelson Camilo Galeano, consultor 
Mesa de Construcción Sostenible Colombia-Suiza

El mundo atraviesa una transformación profunda en la forma de entender el desarrollo, y en el centro de ese cambio están las ciudades. El planeta se ha vuelto predominantemente urbano: más del 56% de la población mundial vive actualmente en ciudades, cifra que en el 2050 llegaría a cerca del 70%. El futuro de la humanidad se jugará, en gran medida, en cómo planificamos, y cómo construimos y gestionamos nuestros entornos urbanos.

Este proceso de urbanización acelerada concentra los principales desafíos globales. Las ciudades, aunque ocupan apenas el 3% de la superficie terrestre, son responsables de aproximadamente el 70% de las emisiones de CO₂, consumen cerca del 75% de la energía mundial y generan más de la mitad de los residuos sólidos.

Este peso ambiental las sitúa en el centro de la discusión climática, en línea con uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), el número 11, que busca que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles. Por lo tanto, resulta evidente que no es posible abordar la crisis climática sin transformar, de manera integral, el modelo de desarrollo urbano.

Menos informalidad y más competitividad

El desafío urbano, sin embargo, no es únicamente ambiental; es profundamente sistémico. Más de 1.100 millones de personas viven en asentamientos informales, mientras muchas ciudades enfrentan congestión, expansión desordenada y presión sobre la infraestructura. Este modelo de crecimiento ha demostrado ser ineficiente, costoso e inequitativo especialmente en América Latina. Por eso, el desarrollo urbano sostenible propone un cambio de paradigma: pasar de entender la ciudad como resultado del crecimiento, a concebirla como un sistema que debe ser planificado estratégicamente para generar valor económico, social y ambiental de manera simultánea.

En este nuevo enfoque, la sostenibilidad ha dejado de percibirse como un sobrecosto para convertirse en un factor determinante de competitividad. Integrar los criterios Ambiental, Social y de Gobernanza (ESG, por sus siglas en inglés) no solo reduce riesgos operativos y regulatorios, sino que mejora el perfil financiero de los proyectos. Más del 30% de los activos financieros globales ya se gestionan bajo estos criterios, y el financiamiento climático global alcanzó un hito histórico de 1,9 billones de dólares en 2023. Esto significa que la sostenibilidad dejó de ser un atributo deseable y se convirtió en un criterio de elegibilidad financiera.

Colombia no es ajena a esta transformación. Con cerca del 80% de su población residente en áreas urbanas, las ciudades son el principal escenario de desarrollo del país. Además, fue el primer país de América Latina en adoptar una taxonomía verde con elementos diferenciales: contrario a lo que sucede en otros modelos centrados en energía e industria, la taxonomía colombiana integra explícitamente el uso del suelo, la biodiversidad y la relación entre sistemas urbanos y ecosistemas, haciéndola particularmente relevante para contextos donde la sostenibilidad no puede desligarse del territorio.

El legado VIS 4.0: la sostenibilidad en la edificación

En medio de esta transformación global, Colombia también ha comenzado a consolidar una ruta propia hacia la sostenibilidad en el sector constructor. Uno de los hitos más relevantes ha sido VIS 4.0, programa impulsado por CAMACOL en el marco de la Mesa de Construcción Sostenible Colombia–Suiza, en alianza con la Embajada Suiza. La iniciativa redefinió el concepto de Vivienda de Interés Social (VIS) al integrar criterios de eficiencia, sostenibilidad y bienestar de forma técnica, medible y adaptada a las realidades del país.
A partir del análisis de más de 90 proyectos, más de 1.000 simulaciones energéticas y la evaluación de viviendas en uso, VIS 4.0 consolidó estrategias concretas para reducir consumos de agua y energía, mejorar el confort térmico y disminuir la huella de carbono en distintos climas y tipologías del territorio nacional. Su impacto trascendió el ámbito técnico y contribuyó a fortalecer la política pública: los lineamientos y aprendizajes generados alimentaron la línea base de la Resolución 0194 de 2025, actualmente la normativa técnica más importante de Colombia en materia de ahorro de agua y energía en edificaciones.
Sin embargo, VIS 4.0 también dejó en evidencia que la sostenibilidad no puede limitarse únicamente a la escala de la edificación. Un conjunto de viviendas eficientes no garantiza, por sí solo, un entorno urbano sostenible si no se articula con variables como la movilidad, el espacio público, la infraestructura y la planificación territorial. El aprendizaje acumulado abre la puerta a un siguiente paso: evolucionar desde la sostenibilidad en la vivienda hacia el desarrollo urbano sostenible entendido como un sistema integral.

VIS 5.0: Vivienda Integral Sostenible

Este nuevo momento no consiste únicamente en profundizar lo construido, sino en ampliar su alcance y complejidad. Es en este contexto donde toma forma la evolución hacia VIS 5.0, una propuesta que busca consolidar el concepto de Vivienda Integral Sostenible como componente articulador del desarrollo urbano. Su punto de partida es tanto conceptual como operativo: la sostenibilidad no responde a una formulación única ni a un momento aislado, sino que surge de una evolución progresiva en la integración equilibrada de la protección ambiental, el desarrollo social y el crecimiento económico.

Uno de los principales aprendizajes, tanto de la experiencia internacional como de los avances sectoriales en Colombia, es que la sostenibilidad no se materializa únicamente a partir de la definición de objetivos. Su implementación efectiva depende de capacidades institucionales, marcos normativos adecuados, instrumentos de planificación coherentes y mecanismos de financiación que permitan traducir las aspiraciones en proyectos concretos y escalables.

Por eso, VIS 5.0 propone una visión que trasciende la vivienda y fortalece el entorno urbano a través de cinco ejes estratégicos: descarbonización, para reducir la huella ambiental del sector; resiliencia, frente a los desafíos del cambio climático; regeneración, promoviendo soluciones que restauren y generen valor ambiental y social; equidad territorial, integrando la vivienda con acceso a servicios, movilidad y espacio público; y habitabilidad, priorizando el bienestar y la calidad de vida de las personas. VIS 5.0 no se plantea como un ejercicio teórico, sino como un modelo orientado a la acción.

RECUADRO

Una oportunidad de transformación

El creciente interés global por el desarrollo urbano sostenible responde a la convergencia de cuatro grandes presiones: el acelerado crecimiento urbano, la urgencia de la crisis climática, la necesidad de mejorar la eficiencia económica y la demanda por ciudades más equitativas e inclusivas. Frente a este panorama, el desarrollo urbano sostenible se posiciona no como una opción, sino como una estrategia integral para enfrentar los desafíos del siglo XXI.

Colombia tiene hoy la oportunidad de consolidar un modelo de desarrollo urbano que no solo responda a sus desafíos actuales, sino que anticipe las demandas del futuro. Tras una primera fase que consolidó avances en vivienda, economía circular y materiales sostenibles, la Mesa de Construcción Sostenible Colombia–Suiza avanza hacia un nuevo desafío: integrar la sostenibilidad en la forma en que planificamos y gestionamos nuestras ciudades. El reto ya no es si el sector debe transformarse, sino a qué velocidad y con qué nivel de ambición está dispuesto a hacerlo.