
MÁS ALLÁ DEL 2026
Coyunturas sectoriales como la actual ofrecen la posibilidad de replantear estrategias y sentar las bases para el desarrollo de nuestro sector a largo plazo. Sabemos que la vivienda formal salió de la agenda del Gobierno Nacional, pero sigue siendo una prioridad de los hogares en Colombia que, al final, son la razón de ser de esta industria.
Los constantes cambios en la política de vivienda nos invitan a repensar los esquemas de acceso a la vivienda para toda la población, con miras a con solidar un sector que pueda crecer con un enfoque de sostenibilidad económica y social. Los logros obtenidos en las últimas décadas han sido significativos y es fundamental preservarlos mediante la apertura de nuevos mercados e innovación.
Históricamente, el país ha confiado en el sector privado para liderar una política de vivienda exitosa, y ahora este sector está llamado a reforzar su papel con soluciones renovadas que profundicen el alcance del mercado, fortalezcan a nuestro empresariado y atiendan las necesidades crecientes de los colombianos.
Más allá de presentar un diagnóstico de lo que ya pasó, mi invitación es a pensar en un futuro más allá del 2026. Es imprescindible preparar el camino para que, una vez superado este periodo de incertidumbre, Colombia pueda retomar una senda de crecimiento basada en la vivienda formal, la planificación urbana responsable y la seguridad jurídica para la inversión. Esto no solo requiere reorientar la política de vivienda, sino también mejorar las condiciones para la financiación y la estabilidad regulatoria que permitan el desarrollo de la construcción.
El sector privado debe profundizar sus estrategias de adaptación a las nuevas realidades económicas. La independencia de los ciclos políticos es clave para construir un sector más fuerte y sostenible. Si bien los subsidios son necesarios para ciertos segmentos de la población, desde lo privado también es posible fomentar la equidad y el crecimiento a través de iniciativas innovadoras que combinen eficiencia y compromiso social.
El 2025 será un año decisivo para trazar la hoja de ruta del sector constructor y de la vivienda a largo plazo. Este plan debe tener la sostenibilidad como eje fundamental y estar acompañado de la adopción de tecnologías de vanguardia como la inteligencia artificial, que promete revolucionar los procesos constructivos. Además, el trabajo gremial coordinado será crucial para enfrentar los desafíos y consolidar una industria robusta, preparada para contribuir de manera activa al desarrollo del país.
Pensar más allá del 2026 significa construir desde hoy las bases de un futuro donde la vivienda formal, la inversión privada y la estabilidad regulatoria sean garantía de bienestar para millones de colombianos. Es momento de actuar, de proponer y de liderar el cambio que necesita el país.