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                                    Hablar de derecho del consumo obliga a reconocer algo simple: el consumo no existe si el sistema completo no se sostiene. Hay oferta, inversi%u00f3n, distribuci%u00f3n, riesgos, costos de cumplimiento, innovaci%u00f3n y empleo. Esa realidad no puede ignorarse. Pero tambi%u00e9n hay consumidores con derechos que deben protegerse. Lo que no tiene sentido es asumir que proteger al consumidor implica, por definici%u00f3n, desproteger al proveedor o al productor. La protecci%u00f3n s%u00f3lida no es la que escoge un bando: es la que corrige fallas sin romper el funcionamiento del mercado. Ah%u00ed la teor%u00eda econ%u00f3mica (y en particular el an%u00e1lisis econ%u00f3mico del derecho) sirve como br%u00fajula.ENTENDER LAS SE%u00d1ALESEl an%u00e1lisis econ%u00f3mico del derecho tiene una virtud inc%u00f3moda: obliga a preguntar por las consecuencias. Pone en segundo plano las intenciones, el aplauso y lo %u201cbonito%u201d que suena una medida. En cambio, le da peso a lo que la norma incentiva. Porque las normas no solo proh%u00edben o permiten, tambi%u00e9n env%u00edan se%u00f1ales: Foto: FreepikEdici%u00f3n 108 81
                                
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